Nacido en Tolón de padres brasileños, educado en Inglaterra y Suiza y formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Río, Lúcio Costa se pasó al modernismo en 1929 y dedicó el resto de su vida a sostener que podía volverse brasileño. Director por poco tiempo de la escuela en que había estudiado, entró en 1937 en el flamante servicio nacional de patrimonio, el SPHAN, donde permaneció hasta jubilarse: de ahí su rara soltura tanto con la fábrica colonial como con el hormigón armado. En 1936 empleó su peso en el gobierno para anular un concurso ya fallado y armar su propio equipo para el Ministerio de Educación y Salud; el edificio resultante fijó el molde de la arquitectura moderna brasileña. Sus bloques del Parque Guinle, de 1948, ensayaron la supermanzana residencial, y en 1957 su Plano Piloto ganó el concurso de Brasilia.