Raspopović se licenció en Belgrado y pasó su primera década en las empresas estatales yugoslavas de proyectos, donde el trabajo era industrial y poco lucido: una fábrica textil en Loznica, complejos fabriles en Jagodina, una cámara frigorífica cerca de Tetovo, un hospital antituberculoso en Prizren, la segunda fase del aeropuerto de Belgrado, estaciones repetidoras en Zlatibor. Esa formación en edificios de producción se advierte en las dos obras que la hicieron conocida. Desde 1960 se asoció con Ivan Antić en el Museo de Arte Contemporáneo de Nuevo Belgrado y en el Museo del 21 de Octubre de Kragujevac, ambos construidos a partir de una célula geométrica repetida —un cristal facetado en Belgrado, un racimo de cubos en Kragujevac— resuelta con la eficacia plana de una nave industrial. La sociedad fue breve y no produjo nada más.