
El concurso de 1936 para el Ministerio de Educación y Salud lo ganó un proyecto ecléctico de Arquimedes Memória. Lúcio Costa se valió de su peso en el gobierno de Vargas para anular el fallo y armar en su lugar su propio equipo —Affonso Eduardo Reidy, Carlos Leão, Jorge Machado Moreira, Ernani Vasconcellos, el paisajista Roberto Burle Marx y su joven pasante Oscar Niemeyer— e invitó a Le Corbusier desde Suiza como consultor. Las obras corrieron entre 1939 y 1945. Fue el primer edificio público moderno de América y de una escala mayor que cuanto Le Corbusier había construido hasta entonces, y fijó el vocabulario que la arquitectura brasileña usaría durante cuarenta años: lámina sobre pilotis, vidrio en las dos caras largas, volúmenes curvos azules en la azotea para ocultar los tanques, jardines tropicales de Burle Marx, murales de azulejo y pinturas de Cândido Portinari, y el primer brise-soleil regulable del mundo, que convierte el muro acristalado del norte en una máquina.
El Palacio Capanema fue encargado en 1936 por el gobierno de Getúlio Vargas, que había tomado el poder en la Revolución de 1930 y gobernó desde 1937 como dictador del Estado Novo. La Wikipedia en inglés registra que Vargas encarceló a opositores de izquierda, copió elementos del fascismo italiano al refundar el Brasil como Estado autoritario, y "coqueteó con la lealtad al Eje" mientras el fascismo alcanzaba su apogeo en Europa. Su propio equipo proyectista era de izquierdas —Niemeyer militaba en el Partido Comunista Brasileño— y aun así fue contratado para construir el monumento insignia de ese mismo gobierno. Las obras corrieron entre 1939 y 1945, toda la duración de la Segunda Guerra Mundial, y el edificio se terminó el mismo año en que el Ejército brasileño obligó a Vargas a renunciar, el 29 de octubre de 1945, poniendo fin a la dictadura que lo había encargado.
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