Horta estudió en Gante y en París antes de entrar en el estudio de Alphonse Balat, el clasicista que construyó los invernaderos reales de Laeken: un aprendizaje en hierro y vidrio que sostiene todo lo que hizo después. Desde 1892 encadenó una serie de casas burguesas en Bruselas para clientes liberales, masones y científicos, en las que la planta se organiza en torno a una caja de escalera cenital y las columnas de hierro vistas se ramifican en zarcillos pintados. Llevó ese mismo lenguaje a la Maison du Peuple del Partido Obrero Belga y a los grandes almacenes, y después de 1918 se volvió severo: el Palacio de Bellas Artes y la Estación Central de Bruselas son desnudos y clásicos. Dirigió la Académie royale des Beaux-Arts, fue nombrado barón en 1932 y vivió lo bastante para ver pasar de moda su Art Nouveau.