Nacido en Leonforte, Sicilia, y llevado a la Argentina de niño, Francisco Salamone se recibió de arquitecto e ingeniero civil en 1920, tras el colegio Otto Krause y las universidades de La Plata y Córdoba. Toda su fama descansa en cuatro años. Entre 1936 y 1940, bajo la administración provincial de Manuel Fresco, ganó licitación tras licitación y levantó más de sesenta grandes obras públicas en veinticinco municipios bonaerenses: palacios municipales con torres más altas que el campanario de la parroquia, portales de cementerio monumentales y mataderos racionalistas, todos en hormigón armado y todos varias veces más altos que los pueblos llanos que los rodeaban. La Wikipedia en inglés describe el resultado como un funcionalismo art déco cruzado con futurismo italiano a escala descomunal. Dejó la obra pública después de 1940, cayó en el olvido y murió en Buenos Aires en 1959.