Elisabeth Whitworth Scott pertenecía a una dinastía de arquitectos ingleses —George Gilbert Scott era su tío bisabuelo—, pero entró en la profesión por la Architectural Association, en los primeros años en que admitió mujeres, y ganó su gran encargo de forma anónima. En 1928, con veintinueve años y apenas tres de título, obtuvo el primer premio del concurso internacional abierto para sustituir el quemado Shakespeare Memorial Theatre de Stratford-upon-Avon, por delante de otras setenta y una propuestas. Fue la primera mujer que ganó un concurso público importante en Gran Bretaña, y la prensa lo trató tanto de escándalo como de mérito. Trabajaba entonces en el estudio de Maurice Chesterton en Hampstead, y construyó el teatro con dos compañeros de la Architectural Association, Alison Sleigh y John Chiene Shepherd; la firma pasaría luego a llamarse Scott, Shepherd and Breakwell. Nunca llegó otro encargo público de esa escala.