
Edmond van Eetvelde dirigía desde Bruselas la administración diaria del Estado Libre del Congo de Leopoldo II, y pidió a Horta una casa que sirviera a la vez de oficina para recibir los negocios coloniales y de vivienda familiar. Horta respondió vaciando la planta en torno a una rotonda octogonal, cuyo anillo de esbeltas columnas de hierro fundido se eleva sin apoyo de muro alguno hasta una cúpula de vidrio emplomado tres plantas más arriba; toda la fachada a la calle cuelga de un armazón de acero en vez de apoyarse en él, de modo que los miradores avanzan por delante de la línea estructural como jamás permitiría una fábrica maciza de ladrillo o piedra. Construida en dos campañas, 1895-98 y 1898-1901, fue la casa urbana técnicamente más audaz de Horta y una de las primeras fachadas bruselenses en confiar en el acero y el vidrio antes que en la fábrica para su cara pública. Sigue en uso continuo como oficinas privadas desde el siglo XX, y fue inscrita por la UNESCO en 2000 junto al Hôtel Tassel, el Hôtel Solvay y la propia casa de Horta como las «Principales casas urbanas del arquitecto Victor Horta».
Edmond van Eetvelde fue administrador general de asuntos exteriores del Estado Libre del Congo desde 1885, y en la práctica dirigía su administración desde Bruselas en nombre de Leopoldo II: cuando otros dos administradores dimitieron en 1890 en protesta por la decisión del rey de imponer un monopolio estatal sobre el marfil y el caucho, van Eetvelde permaneció en el cargo y asumió también sus funciones, hasta 1900, y más tarde fue ministro de Estado del Estado Libre del Congo desde 1901. Su mandato abarca por tanto los años en que la recolección forzada de caucho bajo ese monopolio se convirtió en la atrocidad documentada que acabaría forzando a Leopoldo a ceder el territorio a Bélgica en 1908. La casa que encargó a Horta se financió con una fortuna construida sobre esa administración.

Wikidata Q1818182 · Commons: Belgique - Bruxelles - Hôtel Van Eetvelde - 01.jpg · Foto: EmDee · Licencia: CC BY-SA 4.0