Adamo Boari se formó como ingeniero civil en Ferrara y Bolonia, donde se tituló en 1886, y trabajó sucesivamente en Brasil, Uruguay, Argentina y Estados Unidos antes de llegar a México hacia 1898. Bajo Porfirio Díaz se convirtió en el proyectista predilecto del régimen para la obra monumental, y suyos son los dos edificios que se miran a través de la avenida Juárez: el Palacio de Correos de 1902-1907, fantasía gótico-isabelina labrada en chiluca sobre un esqueleto de acero norteamericano, y el nuevo Teatro Nacional, iniciado en 1904, cuyo exterior de mármol de Carrara es la obra más completa del art nouveau en América. Dejó México en 1916, con el teatro inconcluso y la Revolución en marcha, se estableció en Roma y allí murió en 1928.