Hijo de un escultor de Graz, Fischer marchó a Roma con catorce o quince años y permaneció allí hasta 1686, formado en el taller de los Schor y en un ambiente que frecuentaban Bernini y Carlo Fontana. Regresó a Austria con algo que ningún maestro de obras local poseía: un dominio erudito de la Antigüedad. Lo plasmó en 1721 en Entwurff Einer Historischen Architectur, un infolio de grabados en el que, según él mismo, trabajó dieciséis años: no un repertorio neutral, sino un alegato, formulado como arquitecto de la corte, de que la magnificencia imperial tenía respaldo histórico. Ennoblecido en 1696, levantó el Palacio de Invierno del príncipe Eugenio, Schönbrunn, la Biblioteca de la Corte de Viena y la Kollegienkirche de Salzburgo. En 1715 se impuso a Johann Lucas von Hildebrandt en el concurso de la Karlskirche. Murió en Viena en 1723; la terminó su hijo.