Tadao Ando boxeó brevemente de adolescente para costearse viajes, y lo dejó tras ver el Hotel Imperial de Frank Lloyd Wright en Tokio. Nunca estudió arquitectura de forma reglada: leyó, siguió un curso por correspondencia y entre 1962 y 1969 recorrió Japón, Europa, África y Estados Unidos calcando a mano los edificios de Le Corbusier. Abrió estudio propio en Osaka en 1969 y pasó los años setenta trabajando casi solo con hormigón visto, un material que trata como acabado y no como envoltorio de otra cosa. La Row House de Sumiyoshi (1976), una caja de hormigón casi sin ventanas envuelta en torno a un patio abierto, fijó el vocabulario —luz, agua, muro continuo— que recorre cuatro décadas de museos, templos y casas en Japón y fuera de él. Ganó el Premio Pritzker en 1995.