Eladio Dieste se formó como ingeniero civil en Montevideo y construyó casi toda su obra en el Uruguay: mercados, depósitos, silos, terminales de ómnibus, fábricas y unas pocas iglesias. Partiendo de sus ensayos con bóvedas de hormigón armado, llegó a lo que llamó cerámica armada: láminas delgadas de ladrillo común con armaduras de acero alojadas en las juntas, calculadas con matemática intensa y levantadas con mano de obra y material del lugar. El resultado cubre luces que normalmente exigirían acero, a un costo parecido al de un galpón. Su argumento era económico antes que estético: "una arquitectura sana no puede producirse sin un uso racional y económico de los materiales de la construcción". La Universidad de la República lo nombró doctor honoris causa en 1993. Murió en 2000.