Nacido en Camagüey, Porro volvió a Cuba tras la revolución de 1959 y fue elegido por Fidel Castro para encabezar el proyecto de las Escuelas Nacionales de Arte, el encargo que lo define. Con los italianos Roberto Gottardi y Vittorio Garatti, planteó la obra contra el estilo internacional, que los tres leían como la arquitectura del capitalismo, y miró en cambio a la bóveda catalana, a Antoni Gaudí y a la forma afrocubana. El embargo estadounidense, que encarecía el acero corrugado y el cemento portland, convirtió esa preferencia en método: ladrillo y terracota, abovedados. Su Escuela de Artes Plásticas se ordena como una aldea africana arquetípica de talleres ovales con lucernario, ensartados en galerías curvas. Porro salió de Cuba en 1966, cuando las escuelas cayeron en desgracia, se instaló en París y siguió construyendo en Francia; allí murió en 2014.