Miguel Ángel Buonarroti se formó como escultor y pintor y no llegó a la arquitectura hasta los cuarenta años, primero como asesor aficionado para la fachada de San Lorenzo —un encargo del papa León X que nunca se construyó— y después, de forma decisiva, en la década de 1520 en la Biblioteca Laurenciana de esa misma iglesia, donde trató el propio muro como masa esculpida: columnas embutidas, ventanas ciegas y afiladas, y una escalinata de pietra serena en cascada que parece vertida antes que construida. Encargos posteriores lo llevaron a Roma: una nueva plaza cívica en el Capitolio para el papa Pablo III y, por fin, en 1546, a los setenta y un años, arquitecto jefe de la basílica de San Pedro, donde devolvió la planta de Bramante a una cruz griega centralizada y diseñó la cúpula del crucero, alzada solo tras su muerte en 1564. Su arquitectura suele leerse como el arranque del manierismo: reglas citadas solo para tensarlas.
Wikidata Q856419 · Commons: File:Staircase of the Laurentian LIbrary, 15th century, designed by Michelangelo; Florence (2) (48768620157).jpg · Foto: Richard Mortel · Licencia: CC BY 2.0