Al-Aqib ibn Mahmud ibn Umar fue cadí mayor de Tombuctú en la segunda mitad del siglo XVI y es lo más parecido a un arquitecto con nombre propio que ofrece el registro constructivo de la ciudad. La tradición sudano-saheliana la sostenían gremios hereditarios de albañiles cuyos miembros casi nunca quedaron consignados uno por uno. Lo que sí consigna la crónica del siglo XVII Ta’rikh al-Sudan es que al-Aqib dirigió dos campañas de obra: desde 1570 reconstruyó la mezquita de Djinguereber y, entre 1578 y 1582, hizo demoler el santuario de la mezquita de Sankoré y levantarlo de nuevo con las medidas que él mismo había tomado de la Kaaba durante su peregrinación. Era jurista, no constructor de oficio, y los albañiles que ejecutaron la obra son anónimos; la decisión que fijó la forma del edificio, en cambio, se le atribuye a él.