
Utzon, con treinta y ocho años y trabajando solo en Hellebæk, ganó en 1957 el concurso internacional para una ópera en Sídney con un boceto tan esquemático que algunos jurados lo rechazaron de entrada; Eero Saarinen, que llegó tarde al jurado, lo rescató del montón de descartes e insistió en que fuera el ganador. Convertir ese boceto en una cubierta construible llevó años: Utzon y los ingenieros de Ove Arup & Partners probaron parábolas, elipses y elipsoides parabólicos antes de que Utzon comprendiera, en 1961, que todas las cáscaras podían cortarse de la superficie de una única esfera de 75,2 metros, lo que permitía fundir las costillas prefabricadas con moldes repetidos. Los sobrecostes y un cambio de gobierno estatal politizaron el proyecto; el nuevo ministro, Davis Hughes, retuvo los honorarios de Utzon, y en febrero de 1966 Utzon dimitió y abandonó Australia para no volver jamás. Arquitectos australianos, encabezados por Peter Hall, terminaron los interiores con diseños sustancialmente distintos de los del propio Utzon. Nunca vio el edificio terminado antes de morir en 2008, cinco años después de recibir con retraso el Premio Pritzker; fue inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2007.

Wikidata Q45178 · Commons: Sydney Opera House Sails.jpg · Foto: Roybb95~commonswiki · Licencia: CC BY-SA 3.0