
El Aeropuerto Internacional de Kansai se construyó para aliviar la saturación aérea de Osaka sin repetir los conflictos por ruido que habían acosado al aeropuerto interior de la ciudad, y ese emplazamiento explica la forma de la terminal: una isla artificial de 4 kilómetros construida en la bahía de Osaka, elegida para poder operar vuelos las veinticuatro horas sobre mar abierto. Renzo Piano ganó el concurso de 1988 y, junto con los ingenieros Peter Rice y Tom Barker, de Ove Arup, y con Nikken Sekkei, resolvió el problema central del aeropuerto —mover enormes volúmenes de aire acondicionado a lo largo de un cobertizo de más de un kilómetro— convirtiéndolo en su propia forma: una única cubierta toroidal, curvada en sección como el ala de un avión, que conduce el aire por su cara inferior desde las salas técnicas del centro de la terminal hasta sus extremos, sin necesidad de conductos. La terminal, de 1,7 kilómetros y revestida con 82.000 paneles idénticos de acero inoxidable, abrió en septiembre de 1994 y desde entonces se ha asentado de forma desigual sobre el terreno ganado al mar, tal como previeron sus ingenieros, que diseñaron el sistema de gatos hidráulicos de la estructura precisamente para corregirlo.

Sin elemento de Wikidata · Commons: File:関空第1ターミナル全景 - panoramio.jpg · Foto: sinndati8692 · Licencia: CC BY-SA 3.0