
En este emplazamiento hay una mezquita desde quizá el siglo XIII, pero el edificio que todo el mundo fotografía apenas es más antiguo que el avión. Cuando René Caillié llegó a Djenné en 1828, la mezquita medieval era una ruina llena de golondrinas; Seku Amadu levantó cerca un sustituto más austero y dejó caer la vieja. En 1906 la ciudad decidió reconstruirla, y la obra se terminó en 1907 bajo la dirección de Ismaila Traoré, jefe del barey ton, el gremio hereditario de albañiles de Djenné. Lo que casi con certeza es nuevo en su proyecto es la hilera simétrica de tres torres en el muro de la quibla, la silueta que desde entonces representa en el mundo entero la arquitectura de África Occidental. La mezquita es el mayor edificio de adobe de la Tierra, y sobrevive únicamente porque la ciudad entera la revoca cada año.
La reconstrucción de 1907 se llevó a cabo con trabajo forzado, en una ciudad que el ejército francés de Louis Archinard había tomado en 1893. Desde entonces se discute quién la proyectó. El periodista francés Félix Dubois, que había documentado la ruina medieval en 1897, volvió en 1910 y quedó horrorizado: insistió en que la administración colonial era responsable de un edificio que comparó con un cruce entre un erizo y un órgano de iglesia. Michel Leiris, de paso en 1931, informó igualmente de que la nueva mezquita era obra europea, y añadió que los vecinos se negaron a revocarla hasta que se los amenazó con la cárcel. Frente a ello, Jean-Louis Bourgeois ha sostenido que la intervención francesa se limitó como mucho a algunos arcos interiores y que el diseño es sustancialmente africano, ejecutado por el gremio de albañiles con sus propias técnicas. La investigación actual sigue a Bourgeois, sin dejar de consignar la coacción con que se hizo la obra.
Wikidata Q683632 · Commons: File:Djenne great mud mosque.jpg · Foto: Ruud Zwart · Licencia: CC BY-SA 3.0