Toyo Ito se graduó por la Universidad de Tokio en 1965 y pasó cuatro años en el estudio de Kiyonori Kikutake, en el centro del movimiento metabolista, antes de abrir el suyo propio —llamado primero Urban Robot— en Tokio en 1971. Nunca adoptó las metáforas biológicas del metabolismo ni sus megaestructuras, y hacia los años ochenta se había labrado fama con el instinto contrario: estructuras lo bastante ligeras como para parecer provisionales, expresadas en acero fino y vidrio y no en masa de hormigón visto. La Mediateca de Sendai (2001) suele tratarse como la bisagra de su carrera, el primer edificio en el que una idea que llevaba años esbozando —una estructura de tubos irregulares que hacían a la vez de pilares e instalaciones— llegó por fin a construirse. Ha formado y empleado a una generación de arquitectos japoneses más jóvenes, entre ellos Kazuyo Sejima, y ganó el Premio Pritzker en 2013.