Moneo ha dedicado una carrera larga a negarse a ser un estilista, y la negativa es lo esencial: ha escrito que la forma de un edificio debe argumentarse desde su lugar y su programa antes que desde una firma de autor, y su obra va de la torre racionalista de Bankinter al ladrillo romano de Mérida y al alabastro y la piedra de Los Ángeles sin que una manera reconocible la sostenga. Trabajó con Jørn Utzon en Dinamarca, enseñó en Madrid, Barcelona y Harvard, donde presidió la escuela de diseño, y construyó la ampliación de Atocha, el Kursaal de San Sebastián, la ampliación del Prado y el Museo de Arte Moderno de Estocolmo. Es el único español que ha recibido el Pritzker, la Royal Gold Medal y el Praemium Imperiale.