Diogo de Azambuja fue un caballero portugués de la Orden de Avís, veterano de las guerras de sucesión en Castilla y de las campañas portuguesas en el norte de África, cuando el rey Juan II le dio el mando de la expedición de 1481 para construir un puesto comercial fortificado en el golfo de Guinea. No era arquitecto de formación; su tarea fue logística y militar: desembarcar diez carabelas y dos naves de transporte con seiscientos hombres y piedra cortada de antemano en Portugal, asegurar un emplazamiento ante un gobernante local receloso y ver alzados los muros antes de que las lluvias o la resistencia lo impidieran. Lo logró en unas tres semanas y permaneció como primer capitán del fuerte. Más tarde, ya en la setentena, construyó una segunda fortaleza portuguesa en Essaouira, en la costa marroquí, y terminó su carrera como consejero real.