
Lillian Disney donó 50 millones de dólares para una sala de conciertos en 1987, con la condición de que fuera un regalo tanto para los músicos como para el público; Gehry ganó el concurso restringido ese mismo año, pero la financiación, la ingeniería y una reacción pública contra el coste previsto del revestimiento paralizaron tanto la obra que el solar quedó como aparcamiento durante una década antes de que por fin se iniciaran las obras en 1999. La decisión más determinante se tomó al revés que la fachada, partiendo de la acústica: el acústico japonés Yasuhisa Toyota diseñó una sala tipo "viñedo" en madera, y el exterior de acero de Gehry se envolvió después en torno a ella como un edificio independiente y estructuralmente aislado dentro de otro, de modo que la piel metálica curva que todos fotografían no interviene en el sonido interior. Un primer revestimiento de piedra caliza se sustituyó por acero inoxidable cepillado tras demostrar los sobrecostes de Bilbao que el titanio podía manejarse a esta escala, y después de que los primeros paneles pulidos de la sala terminada resultaran reflejar luz solar lo bastante caliente como para elevar la temperatura de las aceras vecinas y deslumbrar a los conductores, lo que obligó a repulir todo el exterior en 2005. Frank Gehry la llamó, al terminarla en 2003, la mejor obra de su carrera.

Wikidata Q474326 · Commons: File:Walt Disney Concert Hall exterior 01.jpg · Foto: Leviclancy · Licencia: CC0