
El abad Baldwin Dworschak quería una iglesia construida para sobrevivir a las modas del siglo veinte, y encargó a Breuer, su reciente colaborador en la sede parisina de la UNESCO, un programa casi sin precedentes: la liturgia reformada aún no había fijado un tipo de planta para una iglesia benedictina estadounidense de esta escala. El diseño de Breuer gira en torno a una sola idea, que el campanario no tiene por qué apoyarse en la iglesia sino levantarse delante de ella: una losa trapezoidal exenta, de treinta y cuatro metros de altura y perfilada con el asesoramiento estructural del ingeniero Pier Luigi Nervi, se alza separada de la cubierta de la iglesia y está perforada por una abertura en forma de cruz que se lee, según la luz, como vacío o como símbolo. Detrás, un muro en panal de hexágonos de hormigón, cada uno con una vidriera del monje artista Bronislaus Bak, forma toda la fachada norte e inunda la nave de luz de color. Los propios monjes realizaron buena parte del hormigonado; la iglesia se consagró en 1961 como pieza central de un campus monástico y universitario más amplio, también de Breuer, y sigue hoy, más de sesenta años después, en uso litúrgico diario.
Sin elemento de Wikidata · Commons: File:2009-0522-MN-SJU-abbeychurch.jpg · Foto: Bobak Ha'Eri · Licencia: CC BY 3.0