
Plečnik llevaba una década trabajando en el Castillo de Praga cuando el arzobispado le pidió una parroquia en la nueva plaza de Jiřího z Poděbrad. Dio a Vinohrady algo que de lejos se lee como una basílica romana y de cerca como nada semejante. Los muros largos se revisten de ladrillo pardo oscuro en el que se incrustan, sobresaliendo a intervalos regulares, bloques de piedra gris: un damero que él habría concebido como armiño, de modo que el edificio entero recuerda más a un manto que a una caja de fábrica. Encima corre una ancha cornisa blanca, como un entablamento al que se le hubieran escapado las columnas. El testero oriental es una única torre plana de cuarenta y dos metros, partida por un reloj acristalado de 7,6 metros de diámetro —aún el mayor del país— con una escalera en rampa que asciende por el muro. Dentro, una sola sala, techo de casetones de madera y altar de mármol blanco.
Wikidata Q1164329 · Commons: File:Praha kostel NSP bok 1.jpg · Foto: VitVit · Licencia: CC BY-SA 4.0