
Siza rondaba los veintiocho años cuando Matosinhos le pidió un complejo de baños en una playa atlántica rocosa, un kilómetro al sur de la casa de té de Boa Nova que acababa de terminar. Apenas construyó nada que se lea como edificio. Un largo muro de contención de hormigón corre paralelo a la carretera de la costa y oculta toda la instalación al tráfico; detrás, una rampa desciende entre dos paredes ciegas, gira y deposita al visitante sobre las rocas con el océano de pronto delante. Los vestuarios son un intervalo oscuro, bajo y forrado de madera en ese recorrido. Los dos vasos se forman añadiendo muros rectos de hormigón a los afloramientos que ya estaban allí, de modo que una sección trazada por ellos no distingue con fiabilidad dónde acaba la geología y empieza la construcción. Las piscinas se abrieron en 1966; las obras del conjunto siguieron hasta 1973 y el restaurante previsto nunca llegó a construirse. Portugal las declaró monumento nacional en 2011.

Wikidata Q1750602 · Commons: File:Piscina das Marés.jpg · Foto: Ricardo Saraiva de Almeida · Licencia: CC BY-SA 4.0