
Jefferson empezó a construir en 1768 sobre la cima que llamó Monticello y en rigor no dejó de hacerlo nunca. La primera casa, un bloque compacto con doble pórtico superpuesto, se levantó mientras leía a Palladio; tras cinco años en Francia derribó buena parte de ella y la rehízo desde 1794, incorporando lo visto en el Hôtel de Salm de París y añadiendo sobre el salón la cúpula rebajada, la primera en una casa estadounidense. El resultado engaña a propósito. Desde el prado occidental parece de una sola planta, porque Jefferson ocultó el entresuelo tras el entablamento, metió las escaleras en pasos laterales estrechos y enterró cocinas, lechería y cuadras en alas de servicio excavadas en la ladera, de modo que la casa funcionara sin verse. El ladrillo se coció allí mismo y la madera se cortó en la finca: ambos los trabajaron personas esclavizadas. La casa estaba prácticamente terminada en 1809, aunque siguió modificándola hasta su muerte en 1826.
Monticello lo construyeron las personas a las que Jefferson esclavizaba. Unas 150 personas esclavizadas —hombres, mujeres y niños— trabajaban la plantación en cada momento, y los oficios que hicieron la casa fueron suyos: extrajeron la arcilla y cocieron el ladrillo, cortaron y ensamblaron la madera y, desde 1794, atendieron una clavetería en Mulberry Row con muchachos de entre diez y dieciséis años. Jefferson liberó a dos personas en vida y a cinco en su testamento, todas de la familia Hemings. En 2000 la Thomas Jefferson Foundation, propietaria del lugar desde 1923, concluyó que fue el padre de los hijos de Sally Hemings; desde entonces ha restaurado las construcciones de Mulberry Row y la habitación del ala sur asociada a Hemings, y su proyecto Getting Word ha recogido el testimonio de descendientes de las familias esclavizadas.
Wikidata Q199618 · Commons: File:Thomas Jefferson's Monticello.JPG · Foto: Martin Falbisoner · Licencia: CC BY-SA 3.0