
Félix Candela era ya el constructor de cascarones más activo de México cuando, en 1958, el ingeniero y restaurantero Joaquín Álvarez Ordóñez le encargó un nuevo comedor junto a los canales de chinampas de Xochimilco, en sustitución de un restaurante de madera del mismo predio. Candela trazó cuatro paraboloides hiperbólicos que se cruzan sobre planta circular, con los bordes curvos libres de cualquier viga perimetral, de modo que toda la cubierta se lee como una flor de ocho puntas apoyada en un único anillo de vidrio a ras de suelo; el concreto mismo tiene apenas unos cuatro centímetros de espesor, armado con malla de acero fina. Parte de la documentación oficial acredita a Álvarez Ordóñez como arquitecto responsable, pero el propio relato de Candela sobre el proyecto, y la bibliografía de arquitectura desde entonces, tratan el cascarón como enteramente suyo: se le cita habitualmente como su declaración construida más completa de la geometría que perfeccionó durante toda su carrera. El sismo de Puebla de 2017 agrietó gravemente el cascarón; un programa federal de reconstrucción con el Instituto de Ingeniería de la UNAM reparó cerca de un kilómetro de grietas y reconstruyó dos tramos dañados de la bóveda, concluido en 2024.

Wikidata Q118083403 · Commons: File:Restaurante Los Manantiales 07.jpg · Foto: Dge · Licencia: CC BY-SA 3.0