
El proyecto de Niemeyer, calculado por Joaquim Cardozo, ganó un concurso en 1958 y sus cimientos se abrieron ese septiembre, cuatro años antes de que se hubiera construido buena parte de la nueva capital. Dieciséis costillas hiperboloides de concreto, coladas fuera de obra y de noventa toneladas cada una, se abren hacia arriba desde una base enterrada como dos manos que se abren al cielo, enmarcando una corona de vidrio de cuarenta y dos metros de diámetro; como la nave queda casi por completo bajo el nivel de la explanada, el visitante desciende por un túnel de entrada en penumbra antes de emerger al interior iluminado, secuencia que Niemeyer quiso como contraste deliberado. La estructura quedó terminada hacia 1960, pero la catedral no se dedicó formalmente hasta el 31 de mayo de 1970, una vez completada su vidriera. Los ángeles suspendidos de aluminio de Alfredo Ceschiatti y el baptisterio de azulejos de Athos Bulcão se añadieron en los años siguientes, y el conjunto de vitrales de 2000 metros cuadrados de Marianne Peretti no se terminó hasta 1990. Brasil declaró la catedral monumento histórico y artístico nacional ese mismo año, y forma parte del sitio Patrimonio Mundial de Brasilia inscrito en 1987.

Wikidata Q201720 · Commons: File:Catedral Metropolitana de Brasilia.jpg · Foto: Tissiana de A. de Souza · Licencia: CC BY-SA 4.0