
Construida en 1948 sobre 1162 metros cuadrados repartidos entre casa y jardín, es el único inmueble individual de América Latina inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial, en 2004, por ser —según la Unesco— una obra maestra del movimiento moderno que integra en una nueva síntesis elementos tradicionales y vernáculos con corrientes filosóficas y artísticas de todos los tiempos. Desde la calle apenas se entrega: un muro aplanado gris, ventanas colocadas donde las piden las habitaciones y no donde las querría una fachada, portones de garaje y un acceso de servicio. La composición es enteramente hacia dentro y hacia arriba: una secuencia de estancias altas, una escalera volada sin barandal, un jardín al que se dejó crecer salvaje contra los cristales y una azotea cerrada por planos exentos de naranja, rosa y lila que no dejan ver más que cielo. Barragán compró el terreno a principios de los cuarenta, en un barrio entonces popular.
Barragán repartió su archivo en el testamento. Los papeles personales quedaron en México, en esta casa, hoy museo. El archivo profesional —decenas de miles de dibujos, grabados, maquetas y expedientes, junto con los derechos sobre su nombre y sobre las fotografías de su obra— fue adquirido en 1995 por Rolf Fehlbaum, presidente de la firma suiza de muebles Vitra, que se lo regaló a su prometida Federica Zanco; ella dirige la Barragan Foundation y el material permanece desde entonces en Suiza. Los intentos de devolverlo a México se han estancado una y otra vez. En 2016 la artista Jill Magid realizó "The Proposal": con el consentimiento de la familia mandó comprimir una porción de las cenizas de Barragán en un diamante de dos quilates, lo montó en un anillo de compromiso y se lo ofreció a Zanco a cambio del archivo. La oferta no fue aceptada y el archivo sigue en Suiza.

Wikidata Q1046414 · Commons: File:Luis Barragan House exterior 02.jpg · Foto: Ymblanter · Licencia: CC BY-SA 3.0