Luis Barragán se tituló como ingeniero civil en Guadalajara en 1923 y, como su escuela dejó de expedir títulos de arquitecto, firmó el resto de su vida indistintamente como ingeniero, arquitecto o arquitecto paisajista. Los viajes por Francia y España de 1925-1926 le dieron los jardines cerrados de Ferdinand Bac y la Alhambra; una década funcionalista en la Ciudad de México a partir de 1936 le dio de comer. La obra madura arranca en los años cuarenta con terrenos que compró y desarrolló él mismo —el fraccionamiento del Pedregal, su propia casa en la Calzada Madereros, más tarde las quintas de Los Clubes— y está hecha de muros, agua, color y luz gobernada antes que de estructura. Recibió el Premio Pritzker en 1980 y murió en la Ciudad de México en 1988.