
En 1260 una flota castellana tomó Salé y la saqueó. El sultán meriní Abu Yusuf Yaqub ibn Abd al-Haqq recuperó la ciudad y decidió rehacerla como principal astillero y puerto comercial del reino de Fez, desde el que podría abastecerse la guerra en al-Ándalus. Encargó la obra a un arquitecto andalusí de Sevilla, Mohamed Ben Ali. Las fuentes árabes sitúan la puerta en 658 de la Hégira, año que corrió de diciembre de 1259 a diciembre de 1260 y no 1261, como suele traducirse; las atarazanas en conjunto se fechan entre 1260 y 1270. Bab Dar Assinaa —la puerta de las atarazanas, conocida también como Bab al-Farran y Bab Antar— se abría al recinto donde se fabricaban y guardaban naves y armas, que es exactamente lo que dice su nombre. Su compañera, la mucho mayor Bab el-Mrissa, se abovedó sobre un canal para que las galeras entraran dentro de la muralla. Ambas figuran entre los poquísimos edificios del Magreb medieval cuyo arquitecto tiene nombre en vez de disolverse en un gremio anónimo de albañiles.
Wikidata Q67195111 · Commons: Bab Dar Assinaa.jpg · Foto: Rachidourkia · Licencia: CC BY-SA 4.0