Adler se formó como delineante y no en una escuela de arquitectura, trabajó en Chicago desde la década de 1860 y desarrolló una práctica reconocida por la ingeniería estructural y, sobre todo, por la acústica: los auditorios que proyectaba eran apreciados por cómo transmitían el sonido sus salas. Su sociedad con Louis Sullivan, formada en 1883, unió ese dominio técnico con el sentido del ornamento y del diseño de Sullivan: Adler resolvió el entramado de acero y, en el Auditorium Building, el aforo escalonado y el techo regulable que hicieron célebre su sala, mientras Sullivan dibujaba las superficies. La sociedad se disolvió en 1895, tras vaciar el pánico financiero de 1893 su cartera de encargos, y Adler abandonó brevemente la arquitectura por la ingeniería de ascensores. Volvió al ejercicio independiente junto a sus hijos y murió en Chicago en 1900.