
La catedral original de madera de Tokio, un edificio neogótico de la década de 1890, ardió en el bombardeo incendiario de marzo de 1945 que destruyó buena parte del barrio circundante. El arzobispado encargó la sustitución a Tange, que no era católico y apenas había construido nada sacro hasta entonces. Su planta es un rombo tanto en sección como en huella: ocho cáscaras de paraboloide hiperbólico, coladas en hormigón sobre una estructura de acero, se elevan desde el suelo y se retuercen entre sí hasta que sus bordes se encuentran en lo alto formando una sola cresta que, vista desde arriba, dibuja una cruz. Revestidas por fuera de acero inoxidable que recoge el color del cielo y dejadas en hormigón visto por dentro, las cáscaras estrechan la nave hasta una ranura de luz en el punto más alto en vez de abrirla con ventanas convencionales. Terminada en 1964, el mismo año que los gimnasios olímpicos de Tange, la catedral necesitó una restauración completa entre 1999 y 2007 tras décadas de filtraciones por las juntas de acero inoxidable y las vidrieras, y reabrió con la estructura por lo demás intacta.

Wikidata Q1193480 · Commons: File:2018 St. Mary's Cathedral Tokyo 1.jpg · Foto: Kakidai · Licencia: CC BY-SA 4.0