
Las obras comenzaron en 1891 en la calle Martins, isla de Lagos, financiadas por el comerciante Mohammed Shitta y dirigidas por João Baptista da Costa, constructor retornado de Brasil, con la ayuda de un constructor local llamado Sanusi Aka. El resultado es la muestra más nítida que se conserva de la manera afrobrasileña en Lagos: un frente simétrico estucado con pilastras moldeadas, balaustradas y azulejos vidriados importados, una fachada de iglesia de Salvador razonada como mezquita. La inauguración, el 4 de julio de 1894, fue un acontecimiento de la Lagos finisecular: presidió el gobernador colonial sir Gilbert Carter, y asistieron el oba Oyekan I junto al panafricanista Edward Wilmot Blyden y el converso inglés Abdullah Quilliam, que representaba al sultán Abdul Hamid II. El sultán nombró a Shitta bey de la Orden otomana del Medjidie, y desde entonces el nombre compuesto Shitta-Bey quedó unido al edificio.
La manera brasileña llegó a Lagos con los agudá: personas antes esclavizadas en Brasil y sus descendientes, que a lo largo del siglo XIX regresaron a la bahía de Benín, muchos tras la revuelta malê de 1835 en Salvador y las deportaciones que la siguieron. Volvieron con los oficios que se habían visto obligados a aprender en Bahía y Pernambuco: albañilería, carpintería, estuco de cal, colocación de azulejos. Esos oficios construyeron buena parte de la Lagos decimonónica, y la mezquita Shitta-Bey es su obra conservada más completa. El edificio registra por tanto dos cosas a la vez: un lenguaje arquitectónico traído de vuelta a través del Atlántico por quienes habían sido embarcados en sentido contrario, y el mecenazgo de una élite mercantil musulmana que operaba dentro de una ciudad colonial británica —el gobernador presidió la inauguración y una delegación del sultán otomano concedió un título—. De la vida de da Costa no se conserva casi nada.
Wikidata Q48791511 · Commons: File:Shitta Bey Mosque, Lagos Island, Lagos.jpg · Foto: Beendy234 · Licencia: CC BY-SA 4.0