
Los patronos de la National Gallery convocaron dos concursos para esta ampliación antes de elegir a Venturi, Scott Brown and Associates en 1986, después de que una propuesta de la primera ronda, de otro estudio, fuera célebremente condenada por el Príncipe de Gales como un «monstruoso carbunco en el rostro de un amigo elegante y muy querido», frase que sobrevivió al proyecto que hundió. Scott Brown, responsable principal del proyecto junto con Venturi, resolvió el verdadero problema del cliente: un edificio lo bastante grande para albergar la colección del primer Renacimiento de la Galería sin competir con la fachada neoclásica de 1838 de William Wilkins, contigua. La solución cita esa fachada directamente —pilastras corintias que recorren la nueva fachada de piedra—, pero deja que el orden se adelgace y acabe por desaparecer al doblar el muro la esquina hacia Trafalgar Square, un chiste sobre la convención clásica que solo un ojo entrenado registra. Dentro, galerías en enfilade iluminadas cenitalmente, inspiradas en Soane y Brunelleschi, llevan a los visitantes por una escalera deliberadamente teatral hasta las pinturas. Construida entre 1988 y 1991 con un coste de unos 35 millones de libras financiado por la familia Sainsbury, recibió la calificación de Grade I en 2018.

Wikidata Q52984670 · Commons: File:Sainsbury Wing, National Gallery, London, March 2015 (01).JPG · Foto: Ardfern · Licencia: CC BY-SA 3.0