
Eusebi Güell contrató a Gaudí en 1900 para trazar una urbanización-jardín privada en una ladera pedregosa sobre Barcelona, inspirada de forma libre en la idea inglesa de la ciudad-jardín que había conocido en sus viajes, con sesenta parcelas triangulares para chalés independientes en torno a zonas verdes y servicios comunes. La burguesía barcelonesa no compró: solo se levantaron dos casas, una adquirida por un abogado y la otra, sin comprador, ocupada por el propio Güell como vivienda familiar; la casa piloto construida para atraer compradores acabó comprándola el propio Gaudí, que vivió en ella casi veinte años. Lo que queda de aquella empresa fallida es la infraestructura pública que Gaudí sobredimensionó para el público que finalmente tuvo: viaductos de mampostería de piedra que siguen curvas catenarias invertidas, una sala hipóstila de ochenta y seis columnas de perfil dórico pensada como mercado de abastos, y un banco serpenteante de unos 110 metros revestido por completo de azulejo roto. El ayuntamiento compró la finca abandonada y la abrió como parque público en 1926, el año de la muerte de Gaudí.


Wikidata Q212867 · Commons: File:Park Güell 02.jpg · Foto: Bernard Gagnon · Licencia: CC BY-SA 3.0