
Leandro Locsin tenía veintisiete años y no había construido nada cuando el capellán de la Universidad de Filipinas le encargó una capilla para el campus. Lo que proyectó en 1955 fue una sala circular bajo una fina cúpula laminar de hormigón, con el altar en medio de la asamblea y no en un extremo: una disposición que el Concilio Vaticano II solo respaldaría una década después. El cálculo fue de Alfredo Juinio y la lámina tiene pocos centímetros de espesor en casi toda su luz. La obra se hizo con un grupo de colaboradores que después serían nombrados Artistas Nacionales de Filipinas: Vicente Manansala y Carlos Francisco pintaron el vía crucis, Napoleón Abueva talló el crucifijo y el altar de mármol, Arturo Luz trazó el pavimento. Es Monumento Histórico Nacional y Tesoro Cultural Nacional, y es donde arranca toda la carrera de Locsin.
Wikidata Q7137447 · Commons: Church of the Holy Sacrifice UP Diliman.JPG · Foto: Nickrds09 · Licencia: CC BY-SA 3.0