
Barcelona la apodó La Pedrera y no fue un cumplido. El último encargo privado de Gaudí, construido entre 1906 y 1912 para Pere Milà y Roser Segimon, excedía la altura y el volumen que permitían las ordenanzas del Eixample y pasó años en litigio con el ayuntamiento; a Segimon no le gustó el resultado y desmontó buena parte del interior de Gaudí tras enviudar. El argumento técnico es más radical que la superficie. El frente ondulado de caliza del Garraf y de Vilafranca no soporta carga: cuelga de vigas de acero atadas a una estructura de pilares de hierro y piedra, de modo que cada planta de vivienda es libre y puede recomponerse, y los dos patios llevan la luz al centro de una manzana profunda. Las barandillas de forja atribuidas a Josep Maria Jujol se le adhieren como algas. El desván es una sucesión de 270 arcos catenarios de ladrillo, y la azotea convierte cajas de escalera y chimeneas en figuras con yelmo. La Unesco la inscribió en 1984.

Wikidata Q207870 · Commons: File:Casa Milà, general view.jpg · Foto: Thomas Ledl · Licencia: CC BY-SA 4.0