Ernesto Verrucci (1874-1945) nació y murió en Force, en las Marcas, y pasó en Egipto toda la vida profesional que media entre ambas fechas. El sultán —luego rey— Fuad I lo nombró en 1917 arquitecto jefe de las obras pías reales y le concedió en 1919 el título otomano de bey, y durante las dos décadas siguientes fue el arquitecto de la corona egipcia: palacios en El Cairo y Alejandría, los mausoleos del sultán y de la reina madre, la larga reforma del palacio de Abdín entre 1919 y 1936, el haramlik de Montaza, un teatro, una biblioteca y un museo cívico en Damanhur, el Instituto de Música Oriental de El Cairo. Trabajó sobre todo en un historicismo pesado que citaba el Cairo mameluco y otomano, y su obra egipcia es mucho mayor que su fama italiana.